En este tema aplicaremos lo aprendido sobre casos de uso a un sistema de gestión de turnos. El objetivo es pasar de una descripción general del problema a una lista ordenada de actores, casos de uso, reglas, flujos y validaciones.
El ejemplo se basa en una clínica o consultorio donde los pacientes solicitan turnos, el personal administra agendas y los profesionales consultan sus citas. Aunque el dominio es simple, permite trabajar con actores diferentes, restricciones reales y varios flujos alternativos.
El sistema permitirá gestionar turnos médicos. Un paciente podrá solicitar, consultar o cancelar un turno. Una recepcionista podrá registrar pacientes, asignar turnos y modificar citas. Un profesional podrá consultar su agenda diaria. El sistema deberá evitar superposiciones y respetar los horarios disponibles.
Esta descripción inicial no es todavía un caso de uso. Es el punto de partida para identificar objetivos de usuario y delimitar el comportamiento esperado.
El sistema de gestión de turnos se encarga de registrar pacientes, administrar agendas, reservar horarios, cancelar turnos y consultar información. No se encarga de atender al paciente, realizar diagnósticos, cobrar una consulta ni administrar la historia clínica completa.
Definir este límite evita mezclar procesos externos con funcionalidades que realmente deben ser implementadas.
La imagen representa el sistema de gestión de turnos como un límite central. Fuera del sistema se ubican los actores principales: Paciente, Recepcionista, Profesional y Administrador. Dentro del sistema aparecen los casos de uso más importantes: solicitar turno, cancelar turno, consultar agenda, registrar paciente y administrar disponibilidad.
Los actores representan roles que interactúan con el sistema para lograr un objetivo.
A partir de los objetivos de los actores, podemos identificar los casos de uso principales:
Este es uno de los casos de uso centrales del sistema porque representa el objetivo más importante del paciente.
El caso de uso Cancelar turno permite liberar un horario reservado. Puede ser iniciado por el paciente o por la recepcionista, según las reglas de la organización.
El resultado esperado es que el turno quede marcado como cancelado y que el horario vuelva a estar disponible si corresponde.
El profesional necesita consultar su agenda para conocer los pacientes citados, los horarios y el estado de cada turno. Este caso de uso no tiene como objetivo modificar la agenda, sino visualizarla de manera clara.
Si el sistema permite filtrar por fecha, especialidad o estado, esos comportamientos pueden formar parte del mismo caso de uso o describirse como extensiones.
El administrador define los días, horarios, duración de turnos, profesionales y excepciones. Este caso de uso afecta directamente a Solicitar turno, porque determina qué opciones estarán disponibles para los pacientes.
Debe prestarse especial atención a feriados, ausencias, horarios especiales y cambios temporales.
Algunos casos de uso se relacionan entre sí. Solicitar turno puede incluir la validación de datos del paciente. Cancelar turno puede disparar una notificación. Administrar disponibilidad condiciona los horarios que se muestran al solicitar un turno.
Estas relaciones ayudan a comprender dependencias, pero no deben usarse para complicar innecesariamente el modelo.
| Caso de uso | Actor principal | Resultado esperado |
|---|---|---|
| Solicitar turno | Paciente | Turno reservado |
| Cancelar turno | Paciente o Recepcionista | Turno cancelado |
| Consultar agenda | Profesional | Agenda visualizada |
| Administrar disponibilidad | Administrador | Horarios configurados |
El sistema de gestión de turnos muestra cómo los casos de uso permiten ordenar necesidades reales de usuarios. Al identificar actores, objetivos, reglas y flujos, el equipo obtiene una base clara para diseñar, desarrollar y probar la solución.
Este ejemplo también demuestra que un buen caso de uso no se limita al flujo ideal. Debe contemplar excepciones, restricciones y resultados observables.