Este tema integra todo el recorrido del curso. El objetivo es construir un modelo de casos de uso completo para un sistema, aplicando identificación de actores, definición de alcance, diagramas, especificaciones textuales, reglas, flujos alternativos, trazabilidad y validación.
Un trabajo integrador no consiste en dibujar muchos óvalos ni en escribir documentación extensa sin criterio. Consiste en producir un modelo claro, útil y verificable, que permita entender qué debe hacer el sistema y por qué.
Para el trabajo integrador se puede elegir un sistema real o ficticio. Algunos ejemplos posibles son una biblioteca digital, una plataforma de cursos, una tienda en línea, un sistema de turnos, una aplicación de reservas, un sistema de reclamos o una gestión de inventario.
Lo importante es que el sistema tenga varios actores, objetivos distintos, reglas de negocio y situaciones alternativas. Si el sistema es demasiado simple, no permitirá practicar todos los conceptos del curso.
El objetivo es elaborar un conjunto coherente de casos de uso que describa el comportamiento funcional principal del sistema elegido. El resultado debe permitir que otra persona comprenda qué usuarios interactúan con el sistema, qué desean lograr, qué reglas se aplican y qué resultados se esperan.
El foco está en el análisis funcional, no en el diseño de pantallas, la arquitectura técnica ni el código.
La imagen resume el camino de trabajo: elegir el sistema, definir el alcance, identificar actores, descubrir casos de uso, priorizarlos, dibujar el diagrama, especificar los casos principales, revisar reglas y flujos alternativos, validar con ejemplos y preparar la entrega final.
Antes de identificar casos de uso, se debe aclarar qué hará el sistema y qué quedará fuera. Esta decisión evita que el modelo crezca sin control o incluya procesos que pertenecen a otros sistemas, áreas o personas.
Una buena definición de alcance puede expresarse con una breve descripción del sistema, una lista de funcionalidades incluidas y una lista de elementos excluidos.
Los actores se identifican observando quién usa el sistema, quién recibe resultados, quién administra información y qué sistemas externos interactúan con él.
Para cada actor conviene registrar su nombre, tipo, descripción y objetivos principales. No todos los usuarios individuales son actores diferentes; muchas veces varios usuarios comparten el mismo rol.
Cada caso de uso debe representar un objetivo completo y observable para un actor. Para descubrirlos, se pueden formular preguntas como: ¿qué necesita lograr este actor?, ¿qué información consulta?, ¿qué operación inicia?, ¿qué resultado espera?
Los nombres deben expresarse con verbo en infinitivo y objeto: Registrar préstamo, Solicitar turno, Realizar compra, Consultar pedido, Administrar catálogo.
No todos los casos de uso tienen la misma importancia. Algunos son centrales para el negocio y otros son de soporte o administración. Priorizar ayuda a decidir cuáles deben especificarse con mayor detalle.
En el trabajo integrador conviene elegir entre tres y cinco casos de uso principales para desarrollar en profundidad.
El diagrama debe mostrar el límite del sistema, los actores externos y los casos de uso principales. También puede incluir relaciones como inclusión, extensión o generalización, siempre que aporten claridad.
Un diagrama útil es legible, no está saturado y permite comprender rápidamente qué actores interactúan con qué funcionalidades.
Para cada caso de uso principal se debe escribir una especificación textual. Como mínimo debería incluir nombre, actor principal, objetivo, precondiciones, disparador, flujo principal, flujos alternativos, postcondiciones y reglas relacionadas.
La especificación debe ser precisa, pero también comprensible para usuarios, analistas, desarrolladores y testers.
Las reglas de negocio explican restricciones, políticas, cálculos o condiciones que el sistema debe respetar. Pueden estar dentro de un caso de uso o en una sección separada, siempre que sea fácil vincularlas con los pasos donde se aplican.
Una regla bien escrita evita ambigüedades y permite derivar pruebas más claras.
Un caso de uso completo no describe solo el camino ideal. También debe contemplar errores, cancelaciones, datos inválidos, falta de permisos, información inexistente o servicios externos no disponibles.
Los flujos alternativos ayudan a que el sistema sea analizado en condiciones reales, no solo en una situación perfecta.
Validar con ejemplos concretos permite comprobar si el caso de uso se entiende y si representa una necesidad real. Por ejemplo, se puede tomar un usuario, un dato de entrada, una condición especial y un resultado esperado.
Si el ejemplo no puede explicarse con el caso de uso escrito, probablemente falta información o existe una ambigüedad.
El trabajo integrador debería incluir:
| Criterio | Qué se evalúa |
|---|---|
| Claridad del alcance | El sistema está bien delimitado y no se mezclan procesos externos. |
| Actores correctos | Los actores representan roles externos al sistema. |
| Casos de uso adecuados | Los casos expresan objetivos completos, no pantallas ni tareas técnicas. |
| Especificación completa | Los casos principales incluyen flujos, reglas, precondiciones y resultados. |
| Consistencia | El diagrama, las especificaciones y las reglas no se contradicen. |
Construir el modelo de casos de uso de un sistema completo permite integrar análisis, comunicación y validación de requisitos. El resultado no es solo un documento, sino una herramienta para que usuarios, analistas, desarrolladores y testers compartan una misma comprensión del sistema.
Con este trabajo se cierra el curso reforzando la idea central: los casos de uso son útiles cuando ayudan a explicar objetivos reales, límites claros, reglas concretas y comportamientos verificables.